3X23 El Obelisco de A Coruña, el monumento nacido gracias a un faraón: Ramsés II


Al amanecer del 13 de agosto de 1799, un joven Napoleón Bonaparte, sudoroso, pálido y desencajado, emergió de la Gran Pirámide. “Aunque lo contara, no lo creeríais”, fue lo único que alcanzó a decir. Tenía tan solo 29 años, y durante el resto de su vida evitó volver a hablar jamás sobre el asunto. El secreto quedaría resguardado para siempre entre él y las milenarias piedras de la Pirámide de Keops. Durante aquella campaña en la que Bonaparte pretendía conquistar Egipto, fue descubierta la piedra Rosetta, clave para descifrar los jeroglíficos, se exploró el Nilo y se consiguieron dos obeliscos para Francia, los obeliscos de Luxor. Durante los 3 años que duró el traslado a París de uno de ellos, el barco que lo transportaba hizo escala en una ciudad gallega a la que dejó maravillada. Tanto que aquellos locos decidieron que ellos no serían menos que los parisinos y también tendrían su propio obelisco: el Obelisco de A Coruña.

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